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Ítalo Latorre-Gentoso

Estudié psicología en la Universidad Central y me acredité como psicólogo clínico por la Comisión de Acreditación de Psicología Clínica y el Colegio de Psicólogos de Chile, dos procesos que hice para tener poder de acceso a este trabajo, pero de los que rescato realmente muy poco en términos reales de aprendizaje para el trabajo que hoy hago con las personas en terapia y trabajos grupales. Después me fui a Australia donde estudié (y renuncié hacia el final del curso) el Diplomado del Dulwich Centre. También estudié y aprendí muchísimo en el Narrative Practices Adelaide, con Maggie Carey en un intensivo de nivel 2. Además he puesto mucha energía y trabajo en un Doctorado de la UNCuyo en Mendoza, al cual también renuncié (hasta nuevo aviso). Me he formado en narrativa principalmente con Michael White, aunque nunca lo conocí en persona, he estudiado literalmente miles de horas de sus clases, terapias, libros y conferencias. En persona y de manera cercana he aprendido de múltiples personas que han sido acompañantes en mi formación, principalmente Carolina Letelier en un viaje extenso de trabajo en conjunto. Otras personas muy importantes, marcela polanco, Maggie Carey, Shona Russell, Rob Hall, America Bracho, David Epston, entre otrxs, han sido maestrxs. De lxs  (ex)estudiantes, muchxs ahora amigxs y también maestrxs. También han pasado por mi educación otrxs profesorxs que han sido importantes por algún tiempo breve y que agradezco también sus contribuciones.

Pero, a riesgo de sonar a lugar común, de quienes más he aprendido es de todas las personas que he acompañado en viajes de sus vidas, que me han confiado (sin saber mucho de mí) aspectos íntimos de sus vidas. Mi trabajo ha sido poder habilitar un contexto en el cual estas personas ojalá logren ver al menos un ápice de la sabiduría que tienen en sus vidas y que se me hace tan evidente a mí, pero aún no a ellas.

A mediados de 2009, junto con Carolina Letelier creamos Pranas Chile, el cual ha sido mi hogar de trabajo, de vínculos esperanzadores y entretenidos, de trabajo, de colaboración, de aprendizaje colectivo, y mucho más. Hemos hecho todo eso que pueden ver en el sitio y bastante más que ahí no aparece. No ha sido fácil, es mucho trabajo tras bambalinas, frustración, penas, discusiones, pero también propósitos y sueños comunes, valores y éticas, compromisos, mucha pasión y sentido de que lo que estamos haciendo es importante para nosotrxs porque creemos que también puede potencialmente impactar en la vida de otras personas de formas preferidas para ellas.

En Pranas, hemos podido hacer muchas cosas. Una de las más bonitas ha sido hacer clases en muchos lugares que nunca pensamos estar enseñando, colaborando con algunos trabajos con comunidades y conocer personas maravillosas, en Colombia, México, Argentina, Perú, España, otras ciudades de Chile, etc.

Mi trabajo con personas ha sido en múltiples contextos públicos y en los últimos varios años, en contextos privados. He tenido la oportunidad de trabajar con personas viviendo los efectos de múltiples problemas, desde diagnósticos psiquiátricos, hasta las consecuencias de traumas. Muchas viviendo en distintos niveles los efectos de la humillación, abuso, marginación y aislamiento, patologización, normalización, medicalización, psiquiatralización y psicologización de la vida, etc.

Aún sigo pensando cómo hacer esto de describirse a unx mismx en un contexto como este y cómo intentar no reproducir toda la basura academicista y de poderes institucionales. Mi trabajo está validado por la gente que me ha dicho «gracias», mucho más que por cualquier cartón timbrado por instituciones que ni me conocen.

Tengo conciencia de que puedo hacer esta descripción de mi identidad «profesional» y de mi trabajo porque no dependo de contratos institucionales ni de la aprobación de los tests psicológicos aplicados en los tortuosos y degradantes procesos de postulación a la gran mayoría de trabajos en mi país.

Y creo, para finalizar por ahora, que para trabajar con personas en contextos de injusticia social y todo lo que nombré antes, no es necesario el título de psicología. Hace falta mucha formación, mucha lectura, mucha discusión crítica y sobre todo muchísima práctica, pero en ningún caso centrado en el saber de la cultura psiquiátrica, ni psicológica, creo que hay áreas del saber y de la práctica mucho más relevantes para acompañar a las personas que acompañamos. Como decía David Epston: «encontré mucho más interesante a las personas, que las bibliotecas».

Gracias por leer hasta el final. 😉